Eje Conurbado
Pérdidas estimadas de 8 mil millones de pesos ha presentado la refinería Francisco I. Madero en los primeros ocho meses de este año, debido a la drástica reducción en la producción de combustóleo.
De acuerdo con las estadísticas de Petróleos Mexicanos (Pemex), entre enero y agosto la producción prácticamente desapareció, luego de que en 2023 este complejo generara en promedio 35 mil barriles diarios de ese combustible.
Durante febrero, marzo, junio, julio y agosto, la refinería no produjo un solo barril de combustóleo, mientras que en enero, abril y mayo apenas alcanzó 2.3 mil, 1.5 mil y 15.7 mil barriles diarios, respectivamente.
El analista del sector energético Ramsés Pech advirtió que la caída en la producción responde a problemas técnicos internos y a la calidad del crudo que se procesa actualmente.
“La refinería de Tampico Madero tiene una unidad de craqueo catalítico, conocida como FCC (craqueo catalítico fluido), que es probable que no esté funcionando”, explicó el especialista.
El proceso de craqueo catalítico permite transformar fracciones pesadas del petróleo en productos de mayor valor, como combustóleo y gasolinas. Su paralización, añadió Pech, limita severamente la rentabilidad de la planta.
“Otra de las razones es la calidad del crudo que está entrando en la refinería, que no ayuda a los equipos, que está fuera de calidad, y por lo tanto no se puede producir combustible de buena calidad”, señaló.
El analista explicó que el residuo resultante de este proceso no cumple con las especificaciones necesarias para su venta.
“El producto que está saliendo ‘de cola’ no es un combustible que cumpla con ciertas especificaciones dentro de las normas mexicanas. Y eso se llama residual de cola. Es decir, es un producto que no puede ser utilizado como combustible y para poder emplearlo se debe hacer un proceso de mejora del producto”, agregó.
A pesar de su antigüedad —más de 100 años de operación—, Pech sostiene que la refinería podría ser rentable si se aplicara el mantenimiento y la modernización adecuados.
“Las reacciones físico-químicas que se dan en la refinería son las mismas que en cualquier instalación, lo único que se tiene que hacer es modernizar la infraestructura”, puntualizó.
Según datos de Pemex, la capacidad de procesamiento de Madero es de 190 mil barriles diarios, pero actualmente apenas alcanza los 90 mil, lo que representa la mitad de su potencial operativo.
En agosto, el complejo procesó 24.5 mil barriles diarios de gasolina Magna, 11.4 mil de diésel y 10.4 mil de coque, manteniéndose como una de las refinerías con menor carga dentro del sistema nacional.
Aunque limitada por fallas técnicas y logísticas, la planta de Madero continúa siendo una pieza clave en la estrategia de refinación del gobierno federal. Sin embargo, los números muestran un desempeño cada vez más costoso para las finanzas de Pemex.
Con información de Reforma.
