Socavones: COMAPA Sur colapsa y gobierno llega tarde

Después del «niño ahogado», buscan frenar desgaste político
Eje Sur/Víctor Hugo Martínez

Han transcurrido tres años y casi cinco meses desde que el gobierno humanista “tomó las riendas del poder” en Tamaulipas y apenas anuncia a través de la secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, acciones para “atender de manera frontal” la crisis de los socavones.

En los últimos años bajo la administración morenista los habitantes de la zona sur han sufrido el implacable surgimiento de hoyos en calles y avenidas que parecieran conducir a las entrañas del mismo infierno, pero en este caso es más bien un purgatorio hídrico.

Ahora el Gobierno del Estado anuncia una inversión de 105 millones de pesos para intervenir decenas de puntos críticos en Tampico y Ciudad Madero, bajo el argumento de que se trata de una prioridad urgente. 

Y sí: lo es. Pero el anuncio llega tarde y, peor aún, llega como si el problema acabara de descubrirse ayer. 

Porque junto con el presupuesto viene un dato revelador: la contratación de una empresa externa para ejecutar las obras, como si el Estado y la COMAPA Sur hubieran agotado sus capacidades… o como si apenas ahora se decidiera actuar.

El deterioro de la infraestructura hidráulica no es un secreto. 

Es un diagnóstico viejo, repetido, documentado y sufrido. Lo sabían. Y si ya conocían la historia, la pregunta es inevitable: ¿por qué dejaron correr más el tiempo? ¿Por qué permitir que el subsuelo se convirtiera en trampa y que el ciudadano viviera con la sensación de que cualquier calle puede abrirse como boca hambrienta?

En este escenario la COMAPA Sur queda expuesta una vez más. 

Como una dependencia símbolo de una inercia peligrosa: mantenimiento insuficiente, reacción tardía y una incapacidad evidente para contener una crisis que ya no es técnica, sino social.

Y el anuncio tampoco puede leerse aislado. Coincide con evaluaciones, observaciones y presiones institucionales que han puesto lupa sobre el manejo hídrico en la región. 

También coincide con un desgaste político que Morena no puede ignorar: el agua, los drenajes colapsados y los socavones son un castigo silencioso que se traduce en votos de cara a las elecciones.

La zona sur se hunde, mientras el gobierno presume humanismo, pero lo más inquietante es que también se hunde la narrativa. Porque tapar hoyos puede ser obra pública… pero tapar años de omisión será mucho más difícil.

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