El ambiente previo al partido entre México e Inglaterra, programado para este domingo a las 18:00 horas en el Estadio Azteca, quedó marcado por un episodio que mezcló logística, seguridad y decisiones gubernamentales, luego del fallido intento por adelantar el encuentro al mediodía.
La versión comenzó a circular bajo el argumento de una posible tormenta eléctrica durante la tarde. Sin embargo, la posibilidad de modificar el horario terminó provocando confusión entre las selecciones, los aficionados y la propia organización del evento.
El entrenador de la Selección Mexicana, Javier Aguirre, criticó abiertamente la medida al considerar que alteraba toda la planificación deportiva. «Es una patada en el estómago», afirmó, al explicar que un cambio de ese tipo obligaba a modificar horarios de alimentación, descanso, activación física y preparación del equipo.
A las 13:45 horas, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, informó públicamente que la FIFA daría a conocer el cambio de horario (que nunca ocurrió). Horas más tarde, el organismo internacional mantuvo sin modificaciones el inicio del encuentro a las 18:00 horas.
De acuerdo con información publicada por Grupo REFORMA, fuentes oficiales señalaron que el Gobierno capitalino impulsó el ajuste por razones de seguridad y condiciones climatológicas. Por su parte, The Athletic, publicación especializada de The New York Times, reportó que la principal preocupación de la FIFA era la seguridad de los asistentes, mientras que las condiciones del clima representaban un factor adicional, aunque no determinante.
La discusión ocurrió apenas unos días después de la muerte de cuatro personas en las inmediaciones del Ángel de la Independencia durante los festejos por la victoria de México sobre Ecuador, hecho que elevó la presión sobre las autoridades encargadas del operativo.
El diario británico The Guardian informó además que la Federación Inglesa de Futbol rechazó la modificación del horario.
Tras varias horas de incertidumbre y versiones encontradas, la FIFA confirmó que el partido se disputará conforme al calendario original.
El episodio dejó al descubierto las tensiones que pueden surgir entre las decisiones gubernamentales y la organización de un evento de alcance mundial, donde cualquier intento de modificar la logística termina generando más incertidumbre que certidumbre.
