Eje Sur/Víctor Hugo Martínez
En la política mexicana hay una frase que nunca caduca, casi un mantra o una coartada: “claro que me gustaría, pero ahorita no son los (famosos) tiempos”. Es la salida fácil de quienes buscan un cargo y quieren evitar el desgaste prematuro. Lo dicen con solemnidad, y enseguida rematan con otro clásico: “estamos concentrados en dar resultados”.
Y, sin embargo, mientras juran prudencia, despliegan agendas, giras y guiños destinados a sembrar su nombre en el imaginario ciudadano. Nada nuevo: la política juega con disfraces que ya conocemos de sobra.
Hoy, en Tamaulipas, tres mujeres marcan la conversación rumbo a la sucesión del gobernador Américo Villarreal Anaya. Las señales, los movimientos y, sobre todo, el fuego amigo, ya delinean el escenario.
Ahí están la senadora Olga Sosa, reciente blanco de ataques digitales y mediáticos; la presidenta del Poder Judicial, Tania Contreras; y la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas.
Y es esta última quien llamó la atención por su inusual activismo en la zona sur del estado —inusual para alguien que no está en precampaña—.
Participó en el VI Congreso de Investigadoras del SNI y de Iberoamérica; compartió espacio con la Dra. Annie Pardo Cemo; asistió al 50 aniversario de la CMIC Tamaulipas como ponente en la “Expo & Congreso Internacional de Infraestructura Turística”.
También escuchó “experiencias, proyectos y sueños de las mujeres de la zona sur” en el 3er Foro de Mujeres de Cambio, e intercambió impresiones con “amigos y colegas notarios” en un evento organizado por Carlos Pérez Hernández, abanderado de varios partidos, entre ellos Movimiento Ciudadano.
La gira de la alcaldesa incluyó incluso actividades privadas y un guiño cultural: una fotografía junto a la estatua de Mauricio Garcés, icono del cine nacional.
Una postal curiosa para una funcionaria que, oficialmente, no anda en campaña… aunque los pasos, las rutas y las fotos, al parecer, cuenten otra historia.
